Finales de Octubre y de camino al Lapin Agile
ya he visto todos los escaparates llenos de calabazas, fantasmas, calaveras y
demás figuras diabólicas. Y, tal como me sucede con la decoración de Navidad,
cada año me gusta más contemplarlo.
Sé que no es una
celebración española pero, sinceramente, es más atractiva que la nuestra. Así que, con el alma embriagada del espíritu
de Halloween (y aprovechando que las
entradas de cine estaban a tres euros), me fui a ver la nueva película de Tim
Burton: Frankenweenie.
A mí, Burton como
persona ni fu, ni fa (su mujer sí que me encantó en el papel de Bellatrix en
Harry Potter); pero sus dibujos me apasionan. Esos marginados y solitarios
niños de caras níveas y azabaches ojeras, esos cementerios de tumbas
desperdigadas… ¡me pueden!

Está basada en un
cortometraje que realizó el mismo Burton en los años 80, inspirado en la
historia real de la muerte su perro Sparky. Fue como un homenaje para su
compañero de infancia.
En mi opinión, lo tiene
todo: es tierna y divertida. Y para rematar, en la taquilla nos dieron unas
caretas de los protagonistas: Víctor, Elsa y Sparky. Así que Mazapán ya tiene
disfraz para este año.
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Mazapán de Sparky |
Pero no acabó ahí mi
día “burtoniano”. De vuelta al Lapin, pasamos por una gran superficie y allí me
encontré que la marca Disney había confeccionado una colección especial de ropa
para esa firma. Yo no soy caprichosa, no suelo comprar mucha ropa, ni seguir
modas, pero… No me pude contener. Fue ver la sudadera y, a mi lado, el perro de
Paulov tenía la boca seca. Así que, mi santa hermana se apiadó de mis deseos
primarios (o secundarios, no sé cuáles serán estos) y me la regaló. ¿No me
digáis que no es adorable?
Por hoy no habrá más
fiesta de Halloween, pero nos quedaremos esperando que aparezcan los niños
pidiendo sus caramelos (incluso aquí, los niños se han enterado ya de lo que es
el Truco o Trato). Aunque, sinceramente, como no lleguen pronto, les voy a
tener que dar un par de euros para que se los compren ellos mismos, porque la
bolsa cada vez está más vacía.
Gracias por venir a
pasar un rato al Lapin, antes de iros, os invito a probar un trozo de pastel de
queso y oreo y un té.
A partir de ahora, en las fotos que sean hechas por mí (en vez de decirlo), llevarán puesta la foto de Agripina (la muñeca de mi perfil). Bueno... conociéndome, la pondré cada vez que me acuerde.