Aclaración
de la entrada (porque no todo el mundo tiene que conocer la Historia de
España): Los Reyes Católicos, Isabel y Fernando, tuvieron cinco hijos, entre
ellos estaba Juana I de Castilla (1479-1555) (también conocida, muy a mi disgusto, como Juana La
Loca). Ésta, que será reina de España, se casará (matrimonio concertado como
era normal en la época) con Felipe El Hermoso, un príncipe de Flandes, que no cuidará muy bien de su esposa.
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Genealogía desde los Reyes Católicos. |
Hay veces que, en un
acto de querer ordenar unos libros, lo que terminas haciendo es desordenarlo
todo, porque comienzas a rebuscar, a cambiar de sitio, a hojear, hasta que
llegas a uno que te atrapa y comienzas, poco a poco, a leer un par de frases, a
recordar, a imaginar… Y de repente, estás sentada delante del Castillo de
Tordesillas (Valladolid), mientras el autor del libro te cuenta la historia de
la reina Juana I de Castilla.
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Juana y Felipe el Hermoso |
Juana tuvo que ser
valiente desde muy joven, hubo de dejar España y partir hacia Flandes (lo que hoy
sería Bélgica) para casarse con alguien que no conocía y del que, sin embargo,
caería perdidamente enamorada y con el que tendría seis hijos (Leonor;
Carlos,
futuro rey de España: Carlos I de España y V de Alemania; Isabel; Fernando:
María y Catalina).
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Díptico con los hijos de doña Juana |
Años de infidelidad, de
ataques de celos, de soledad… hicieron mella en la débil mente de Juana, quien
sufriría graves ataques de ira, conocidos en todo el reino. Su propia madre, la
reina Isabel, le escribirá una carta para que aprenda a contenerse y a dar una
imagen adecuada a su rango.
Sin embargo, una vez
muerta su madre y sus hermanos mayores, Juana se convierte en la heredera de
Castilla y vuelve a España para ocupar su lugar en el trono, junto a su padre,
Fernando el Católico. Aquí, sus desdichas irán a peor y su declive cada vez
será más cruel.
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Cuadro de Pradilla y Ortiz. |
En esos momentos, con
el libro en la mano, veo aparecer tras el Castillo de Tordesillas un cortejo
fúnebre. Es de noche, hace frío, llueve y todas las personas que acompañan el
cortejo parecen exhaustas. Todas menos una, una mujer en avanzado estado de gestación,
que llora desgarradamente tras el ataúd. Es Juana. Felipe el Hermoso, muere muy
joven, y ella se niega a enterrarlo; así que durante semanas recorrió toda la
meseta española con el cortejo fúnebre sin querer desprenderse del cuerpo de su
amado.
Sus damas de compañía
conseguirán convencerla para que lo entierre allí en Tordesillas. La veo entrar
en el Castillo, con su hija más pequeña, Catalina, aún en el interior de su
vientre. Ésta será la última vez que Juana pise la libertad de las calles de su
reino.
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Juana I de Castilla |
La joven reina será
encerrada allí, primero por orden de su propio padre y, luego, a la muerte de
éste, por su propio hijo, Carlos. Ella se dejará consumir poco a poco,
descuidando su aseo, su alimentación y alejándose del mundo, con la única
compañía de su hija pequeña, Catalina.
Allí pasaría Juana de
Castilla 46 años de su vida, recluida, y bajo la supervisión de los marqueses
de Denia, quienes la maltrataban y la vejaban continuamente. Nadie la cuidó, ni
se preocupó de ella, excepto su hija. Un personaje histórico
que descubrí más en profundidad gracias a esta obra.
Me dejó impresionada la
lealtad de Catalina hacia su madre, su sacrificio, su madurez… Hay un momento
en el que sus dos hermanos mayores (entre ellos el futuro rey Carlos I) vuelven
de Flandes y van a Tordesillas a visitar a su
madre y a su hermana. Ven las condiciones en las que están y deciden que
se llevarán a la pequeña con ellos, que no podía seguir viviendo allí. Sin embargo,
Catalina sólo acepta irse con ellos si su madre no sufre, si no se quedará con
ella para siempre.
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Juana y sus hijos |
Durante la noche, los
hermanos harán un agujero en el muro del castillo y sacarán a Catalina. Pero,
la reina Juana se percatará y comenzará a gritar y a llorar, por lo que la
pequeña de los Austrias abortará la operación y se quedará con su madre (hasta que fue
lo suficientemente mayor y su hermano Carlos la mandó a Portugal para que se
casase con el rey de allí).
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Catalina de Austria |
El libro de Fernández
Álvarez cuenta una historia cruda y triste, pero llena de ternura. A mí, el
papel de Catalina me ha conmovido hasta los huesos, desde que la conocí se convirtió
en mi personaje histórico favorito.
Y ¿qué puedo decir de
la reina Juana? Pienso que hoy día, si encerrásemos en un castillo, durante 46
años a toda mujer que sufriera una depresión… ¿cómo acabaría? ¿Qué cabeza
humana podría aguantar un cautiverio así? Fernández Álvarez sospechaba que su
cautiverio estuvo motivado más por una cuestión de Estado (ella siempre fue
reina, gobernando junto a su padre y luego junto a su hijo; aunque nunca pudo
ejercer como tal), que por sus supuestos problemas de salud (que los hubo, pero
no tan graves como para ser apartada de aquella manera).
Hoy mis estanterías permanecerán
desordenadas, me quedaré aquí toda la tarde, bajo el balcón del castillo, desde
donde solía asomarse la pequeña Catalina para ver pasar a los niños del pueblo.
Me sentaré aquí para que, desde el interior de sus rejas, pueda escuchar mi voz
mientras le cuento algún cuento de princesas valientes, tan valientes como
ella.
Las fotos son todas cogidas de internet.