Otro
de mis anhelos era pasear en coche por la campiña inglesa, aunque fuese dar una
vuelta sin rumbo alguno. Así que el domingo lo dedicamos a eso. Nos hicimos
unos bocadillos en pan de lembas y emprendimos nuestra aventura de comarca en
comarca.
(Bueno,
vaaaaaaaaale, no era pan élfico, sólo era pan de pita, pero a mí me gusta
imaginar).
Las
estrechas carreteras rurales de Inglaterra, y de Irlanda, son tan bucólicas.
Los curiosos árboles se acercan hasta las orillas del asfalto y alargan sus
huesudos dedos, como intentando tocar los techos de esas máquinas de chapa que se
pasean por su mundo.
Carretera rural de Oxfordshire |
Ventanas diminutas |
Bibury |
El pueblo en sí, no tiene
nada, son dos calles, pero es precioso. A mí me pareció la comarca de los
hobbits.
Tras
dar un paseo, nos detuvimos en una pequeña tienda (también oficina de correos)
donde compré algunas postales. Me fascinan estas tiendecitas decoradas con
gusto, nada llamativas, ni agresivas con el entorno de alrededor (si este
pueblo estuviera en España, seguro que le colgábamos toallas, con la foto del
pueblo, en el toldo de la calle).
Catedral de Gloucester (mi ingenio con el paint no tiene precio) |
Continuamos
el recorrido hacia Gloucester, en cuya catedral se grabaron muchas escenas de
Harry Potter.
en gloucester |
Y,
por último, nos encaminamos hacia Bath. Llegamos bastante tarde y, además, el
navegador se volvió loco y estuvimos dando vueltas por la periferia de la
ciudad como media hora (si alguien está interesado en comprarse una vivienda
aquí, que me llame que yo le informo de las condiciones de cada una porque me
las vi todas tres o cuatro veces).
Como
digo, al ser domingo y tan tarde, no había casi nada abierto, pero yo me
conformaba con pasear por las calles que habían inspirado a Jane Austen.
Catedral Bath |
Calle de Bath |
Recorrimos
las calles de los baños, la catedral, fuimos hacia el puente Pulteney, vi que,
sabiendo de mi venida, habían abierto una tienda en honor a mi cumpleaños…
Royal Crescent |
Repusimos
fuerzas en una cafetería antes de coger el coche para volver, no sin antes
inmortalizar el Royal Crescent, cerca de donde habitó mi querida Jane Austen y hablar un ratito con ella.
Con Miss Austen (yo soy la del chaquetón discreto) |
Le dije que
me alegraba mucho verla fuera del Lapin, así que ella, tan educada, me citó
para tomar el té en su casa de Chawton con más tranquilidad, pero eso ya os lo cuento en otra
entrada…
La foto de Bibury queda algo descuadrada, pero es para que lo apreciéis mejor.
La foto de Bibury queda algo descuadrada, pero es para que lo apreciéis mejor.