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viernes, 4 de octubre de 2013

Y llegó el otoño...

Creo que es la primera vez en mi vida que estoy viviendo un otoño de verdad. En el sur de España pasamos directamente del calor sofocante, que se extiende durante todo el mes de octubre y a veces hasta primeros de noviembre, al frío de invierno. Solemos tener, como mucho, una semana de otoño. Sin embargo, aquí en Oxfordshire, puedo percibir cómo las hojas de algunos árboles se van enrojeciendo, otras incluso se vuelven de color violeta, las marrones ya tapizan el suelo de los campos y me gusta cómo crujen cuando las piso, es el sonido del otoño.

Había una persona, que muchos ya conoceréis, que yo había invitado al Lapin hacía un tiempo. Sin embargo, jamás pude conseguir un libro suyo en España. Y ahora, habiendo trasladado el Lapin Agile a estas tierras inglesas me encuentro con que, la maravillosa Tasha Tudor, ha podido venir a verme.
Ha sido un poco difícil de conseguir, pero ya tengo un maravilloso ejemplar de The Secret Garden, ilustrado por  Tasha. Es un formato de bolsillo, así que la única ilustración que tengo a color es la portada, las imágenes interiores están en blanco y negro, pero me encanta igualmente.




Con ella salgo a pasear en estos días por la campiña. Pienso en su modo de vida, viviendo en una granja, alejada de todas las innovaciones, dibujando, cultivando su huerto o recogiendo leña para calentar un té, con esos vestidos tan sencillos… Desde esa calma que desprende, me doy cuenta de la felicidad que encierran las pequeñas vivencias de cada día.
Banco de los jardines del Magdalen College

Todos tenemos grandes sueños o aspiraciones y está muy bien ser algo ambicioso en la vida. El problema aparece, creo yo, cuando te obcecas tanto en conseguir esos sueños, que no te das cuenta de que ya, ahora mismo, (quizás con pequeños detalles) también eres feliz.

Paseo de domingo aquí al lado de casa.


Pienso en cómo estoy llevando la adaptación a este nuevo lugar y puedo sonreír, sabiendo que estoy creando unos recuerdos muy bonitos para cuando dentro de unos años mire hacia atrás. Tengo la suerte de poder ir a pasear y, de vuelta, ir a una granja y recolectar frambuesas o grosellas que luego meriendo, en muy buena compañía; también puedo ir a visitar una de las ciudades más bonitas del mundo, Oxford, con frecuencia; pasear, permitirnos algunos caprichos que antes hubiese sido impensable, conocer otras regiones, tomar té en el Eagle and Child (en situaciones especiales con gente que, conociéndolas ese mismo día, te transportan a un espacio-tiempo donde las risas y el té se alternan sin parar y parece que nada más tenga importancia)…
Grosellas que luego merendé con crumpets y nutella

La vida en un país extranjero no es fácil, ni cuando tienes unas buenas condiciones. Aquí trabajamos duro y ni siquiera en nada relacionado con lo nuestro, pero estamos estudiando mucho para poder hacernos con el idioma (sobre todo yo, que soy la que peor lo lleva) y lo que tenga que llegar, llegará. Y mientras tanto, me voy a dedicar a coleccionar momentos felices en mi álbum de recuerdos.


El libro de The Secret Garden (El Jardín Secreto) aún no lo he terminado, porque en inglés leo bastante lento y lo alterno con lecturas en español, pero estoy deseando saber cómo Mary, venida desde la India tras haber quedado huérfana, se adapta a vivir en Inglaterra con su tío, al que no conocía anteriormente (parece que la cosa va de adaptación, a veces, los libros llegan en el momento adecuado).

Las fotos son todas mías, excepto las de Tasha Tudor que las he cogido de Internet.